Hace días, estuvimos recolectando los tomates que todavía estaban verdes para evitar que se estropearan en las matas. Los llevamos al aula y, con mucha curiosidad, hemos observado cómo, gracias al sol y al calor, han ido cambiando de color poco a poco. ¡Unos han madurado antes que otros!
Con las dos variedades de tomates que hemos cultivado, hemos aprendido un montón de conceptos. Descubrimos que tienen diferentes colores y tamaños: los pequeños, los tomates cherry, eran de color amarillo anaranjado, mientras que los más grandes eran rojitos.
También aprovechamos para contar, comparar y comprobar si teníamos un tomate para cada uno. ¿De qué variedad había más? ¡Así hemos seguido aprendiendo matemáticas de una forma muy divertida y significativa!
Y después de tanto observar, contar y aprender… ¡nos ha entrado un hambre tremenda! Así que hemos disfrutado de nuestros deliciosos tomates acompañados de un quesito.
¡De la huerta al plato, toda una experiencia llena de aprendizajes y sabor!

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