Allá por el mes de mayo plantamos nuestras tomateras y, después de tantos meses de cuidados y espera, ¡por fin ha llegado el momento de recoger sus frutos! Hemos observado las matas de cerca: todavía quedaba alguna flor, algunas hojas estaban secas y… ¡los tomates seguían bastante verdes! También hemos podido oler las plantas y descubrir todos esos pequeños detalles que nos ofrece la naturaleza.
Hemos recogido los tomates con mucho cuidado y los hemos llevado al aula, con la esperanza de que maduren poco a poco. ¿Y después? ...
Esta experiencia nos ha permitido aprender de forma vivencial, observar los cambios de las plantas, descubrir los frutos de nuestro trabajo y comprender que la naturaleza necesita tiempo y cuidados.























